Semana 4, NOTIBLOG, “FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN EN NUESTRO SEM”.
Considero desde un punto de vista muy personal que el Sistema Educativo Mexicano (SEM), visto como la suma de cada una de sus partes conforma un todo, una institución; la cual esgrime conceptos que dan lugar a la pregunta de la capacidad del gobierno mexicano para la educabilidad del pueblo. De estas preguntas, los ¿cómo y el cuándo? se abordan por ramas del conocimiento como la pedagogía o la historia respectivamente, sin embargo el ¿qué y para qué? emanan de la filosofía de la educación, en la búsqueda del saber inmanente. De esta forma la filosofía de la educación como interpretación de un ámbito de realidad en el espacio histórico reservado para la educación en México, aplica sus conceptos filosóficos para intentar explicar esa realidad.
Es factible considerar que en la conformación del sistema educativo en
México, los rasgos identitarios, remontan sus orígenes a los primeros pueblos
precolombinos. A pesar de lo anterior, su trascendencia hasta nuestros días está
limitada al contexto socio histórico de las figuras mismas. Filosóficamente cabe
resaltar, que los elementos ideológicos actualmente vigentes posiblemente no hallaron
la suma de factores necesarios o la figura relevante para trasladar del terreno
de las ideas a los hechos las acciones a emprender para estructurar la visión
de un sistema. En ese tenor, figuras como la de Justo Sierra Méndez; se
distinguen por aportar las acciones enfundadas en principios y valores del
pensamiento liberal a espacios históricos como el de la república restaurada, el
Porfiriato o el subsecuente periodo postrevolucionario base estructural de
nuestro SEM.
Sierra Méndez es coautor destacado por masificar la visión político histórico
del México independiente al dotarle de los elementos epistemológicos en el
análisis conformado por obras de gran calado como “Evolución política del
pueblo mexicano”. De egregio talante, vigoroso discurso versado en leyes,
literatura y filosofía, tomo rasgos de su carácter universal para
derivar en la formulación de la Preparatoria y Universidad Nacional. Sierra también
plasmo su carisma personal en su ejercicio representativo caracterizado por el distanciamiento
que el estado tomo en las escuelas respecto de la iglesia; derivando hasta nuestros
días en el espíritu laico del artículo tercero constitucional. En su ejercicio al
encabezar el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de 1905 a 1911,
subrepticiamente sus aportaciones dotaron de identidad liberal al contemplar a
los pueblos originarios mesoamericanos como los deudos históricos del
Porfiriato. De su accionar y efectos en la construcción ideológica del pueblo
mexicano, podemos contar lo plasmado en su célebre frase “México es un pueblo
con hambre y sed…de justicia”.
Posiblemente su legado más brillante contraste con su presencia en el
seno del porfirismo, sin embargo su posicionamiento en el congreso de la unión
y suprema corte de justicia, lo que es más su presencia en el ministerio de
instrucción, permitió de la mano de sierra trasladar el pensamiento de Auguste Comte,
John Stuart Mill, la visión de Jean-Baptiste Poquellin “Molliere” para encabezar
la vanguardia de la evolución política del sistema educativo sobre todo del pensamiento
ilustrado, metodológicamente orientado, liberal que a la postre abrió paso a
los criterios revolucionarios identitarios de la Secretaria de Educación
Pública y en el presente en nuestro Sistema Educativo Nacional (SEN).
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